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Extrañar, sentir, dejar ir.

Una vez me dijeron que es lindo extrañar a alguien porque cuando volves a encontrarte con esa persona después de todo el tiempo que pasaron separados/as en un abrazo podes expresarle todo lo que te pasó, todo lo que lo/a necesitabas. Podes hablar por horas y horas sin cansarte, podes reírte sin parar, podes hasta llorar, por eso a mi... Me gusta extrañar.
Yo siempre extraño a quién no debo en los momentos que no tienen que ser, tengo la mala costumbre de aferrarme a alguien y después me cuesta horrores dejar de pensarla, dejar de extrañar, dejar de escribirle, dejar de cantarle. Me encariño, me acostumbro, se me hace rutina y la paso taaan mal. Mi mejor amigo siempre me dice que soy Corazón Débil, yo no quiero aceptar la realidad pero es cierto, soy muy así, siempre me cuesta dejar atrás algo que me hizo muy bien por tanto tiempo, siempre me la paso llorando, sufriendo y renegando hasta que mi cabeza y mi alma van entendiendo de a poco que no todo siempre es como uno quiere y que hay que dejar ir, fluir a los demás, que sean felices, dejar que otra persona que no seas vos llene a ese alguien de muchas sonrisas, cariño y por sobre todas las cosas amor. Y a mi me cuesta entenderlo, pero cuándo lo entiendo me voy y dejo que pase lo que tenga que pasar, pero mientras tanto, lo sufro.
Mi ex es una persona que extrañaba casi siempre, le lloraba todos los días, le cantaba, le escribía y hasta por ahí le taladraba la cabeza diciéndole cosas o contándole cosas mías para que simplemente obtenga de su parte respuestas que no eran las que yo necesitaba, si no las que me daba cuándo era mi novia y estaba conmigo, de esas que yo sentía que me calmaba el alma y todo volvía a estar bien simplemente porque ella me entendía a mi. En cambio en el último tiempo todo cambió, fue cualquier cosa y ya nada era igual entonces ahí fue cuando comencé a entender que mi ex ya no era la persona de la que yo me había enamorado, que creció, que cambió, que me dejo de querer y que tenía que aprender a dejarla ir. Me costó pero de a poco voy asumiéndolo.
Tengo ganas de encontrar a alguien que me calme el alma como lo hacía ella, no es que busco siempre en alguien lo que ella tenía y me hacía sentir porque todas las personas son diferentes, si no que yo quiero sentir lo que sentí la primera vez que la bese a ella y saber que esa es la persona que yo quiero a mi lado ahora, en este momento, con estas ganas de sentir de nuevo que tengo.

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