La conocí, un día, hace un tiempo. Sabía que ella estaba ahí, hablábamos mucho, me contaba que le gustaba el dulce y yo la imaginaba comiéndolo, descalza, con una cuchara, directo del frasco en su cocina. No entendía por qué estaba ahí, tenía su pin en mi teléfono y hablábamos de esa manera. Le conté de mi vida, de mi ex, de mi pasado y ella ayudaba, daba sus opiniones y estaba ahí. Seguía estando ahí.
La vi, un día, hace un tiempo. En un boliche, en la parte de los baños, cerca de la pista electrónica, recuerdo que me miraba levantando la cabeza porque yo tenía algo que me hacía ver mas alta y ella es pequeña. La miraba mucho, no entendía por qué, no recordaba ese momento, apareció recién fugazmente mientras le escribo. La vi, también, un día cerca de mi casa en un kiosco, saliendo de ahí, en su moto, en esa motito pequeña igual que ella. La vi, con su ex novia en una fiesta y lo único que recuerdo son sus mariposas, no se si era efecto de lo que había fumado o el fernet que tomaba, pero no podía dejar de mirar esas mariposas, disimulaba, porque estaba con su chica y no era muy respetuoso de mi parte hacer eso. La vi, cuando iba caminando cerca de la universidad, recuerdo su boca y los lentes que tenía puestos.
Volvimos a hablar, recordar cosas de las que hablábamos cuando teníamos algún tipo de relación hace tiempo atrás. Me parecía raro, tenerla en mi vida tan de repente y hablar así, apareció en un tiempo difícil para mi, estuvo ahí como pudo y me regalaba sus palabras. Recibí un mensaje cuando una de las personas mas importantes de mi vida se fue y vi su foto en mi celular, me sorprendí, le agradecí, sentí cosas raras dentro mío. Charlabamos por chat, un día pasamos números y esa mañana ella me mandó una canción de Foo Fighters y yo una de The Neighborhood que creo que no escuchó aún porque ese día escucho tango y me dijo que después iba a oírla. La vi, un día, porque las conversaciones se habían hecho mas frecuentes, habíamos dejado de hablar y sentía algo raro, sentía que necesitaba de ella, de sus palabras, que la extrañaba, que quería saber como estaba, le escribí, había borrado mi número y yo me ofendí. Pero después la vi, cerca de mi casa, en una esquina, nos abrazamos fuerte, nos sentamos bien cerquita, me contó de su lugar en el mundo, de ese viaje, de su amiga Lu, de Lauta, de lo que le gusta y lo que no. Yo la escuchaba, le hice oler mi perfume de vainilla y le gustó, estábamos muy cerca y quería un beso, no lo tuve ese día.
Nunca me pasó de tener a alguien en mi vida que haya llegado para curarme las heridas y que me diga todas las cosas que ella si, de esa manera, con tanta fuerza y tantas ganas. Nunca me pasó de que alguien me bese con esas ganas, me abrace tan fuerte, me hable cerquita y me diga que me quede así, tirada en sus piernas, como si nada mas en esa plaza importara más que ese momentito que tuvimos nosotras. Nunca me pasó de tener miedo, de morirme de miedo por besar a alguien, por ver a alguien, por tratar de compartir algo con alguien, nunca me pasó de querer dar todo y echarme para atrás, de tener miedo, de cada vez que me diga que me quiere ver sienta que me derrito por dentro y se me acelera el corazón. Nunca me pasó que alguien con palabras me haga sentir así, que las emociones me broten como si nunca jamás alguien me hubiese hecho llorar. Ella tiene ese no se qué cuando me da la mano que hace que cada parte de mi cuerpo tiemble, que cuando me da un beso sienta ganas de todo, que con un abrazo me tranquilice el alma y sienta que todo va a estar bien si está ella, ahí, conmigo. Me brotan lágrimas al escribirle, porque no es que ya no está, es que ella está acá, la tengo en mi vida, pero soy incapaz de aprovechar cada cosa que me quiere dar, siento que me exige y a mi cuando me exigen siento que es porque no tengo nada para dar, que antes que mi hubieron personas tan buenas en su vida y se cruzó conmigo, la persona mas incompatible con todas sus necesidades. Me acostumbré tanto a querer de a algunas personas de a ratitos, de buscar abrazos en cualquier lado, una mano que me haga cariños en la cara cuando me besa, un brazo al que hacerle cosquillas, unas piernas en donde dormir, unos ojos a los cuáles ver todos los días. Estoy acostumbrada que me quieran poquito y nada, a que me prometan y no cumplan, a que me digan "te voy a cuidar" pero me dejen caer e irme. Estoy acostumbrada a no tener nada, estoy acostumbrada a dar, a no quererme, a no confiar, a llorar a gritos por dentro mío, a lamentarme todo el tiempo, a sonreír con pocas ganas, a tener los ojos tristes. Estoy acostumbrada a palabras lindas que se las lleva el tiempo, a momentos que no perduran, a personas que se van.
Me duele no poder darle todas las cosas que quiere, la relación que necesita, la compañía que se merece, los besos que la desarman, los abrazos que la sostienen y cuidan, los ojos que ve todos los días. Sé que aguanta todo, no sé por qué lo hace, ni siquiera ella entiende por qué hace todo ésto, pero está acá, esperando que yo tome coraje para hacer las cosas como se deben y yo estoy acá, tan metida dentro mío que lo único que me sale hacer es llorar todas las noches y lamentarme. Necesita echos, no palabras y yo, y yo me muero de miedo todos los días, siento una inestabilidad enorme cuándo me pide algo y me duele, sentir que no soy lo suficiente para alguien o no soy la persona correcta, sé que eso lo decide el otro pero no entiendo mi miedo, no entiendo por qué me pongo así, no entiendo por qué me frustro tanto, por qué me cuestiono tanto todo, no entiendo que es lo que duele si ella es todo lo que yo quería, todo lo que yo pedía. No quiero volver a pasar por las cosas que me hicieron pasar antes, tengo miedo de que no le baste lo que le puedo dar, tengo miedo de tantas cosas que ella aunque la siente a decírselas no las va a entender porque no tenemos la misma vida, no tuvimos relaciones ni siquiera parecidas. Yo soy tan diferente y ella es toda así, que me desarma el alma cada vez que me dice algo. Ella es luz, la luz que todos necesitan ella la tiene y me regala un poquito de ella todos los días.
Con todo ésto no busco que ella siga bancandome las cosas, no busco que se quede, no busco que se vaya, no busco que me entienda, no busco que me calme, no busco que me cuide, no busco que me diga cosas buenas y tampoco que me diga cosas malas, no busco gustarle algo o no gustarle nada, no busco lástima, no busco nada. Busco que le sonría, a todas las cosas hermosas que hace sentir, a todo eso que ella dice que sintió tan rápido por primera vez, que le sonría a lo que le escribo porque es lo mejor que puedo hacer para demostrarle que me puede el alma de una manera inexplicable y tiene un poder sobre mis sentimientos que no son normales.
Quiero que sepa que la quiero, como nunca pensé que la iba a querer. Que me arrepiento no haberla aprovechado antes y no aprovecharla ahora por ser como soy, por ser tan cobarde. Que es hermosa, por dentro y por fuera, que me gusta como habla y como me mira, que sos besos son cálidos y para nada suaves, con ganas, con amor y que sus abrazos son el lugar seguro donde quiero estar, que ella es luz, mi luz...
La vi, un día, hace un tiempo. En un boliche, en la parte de los baños, cerca de la pista electrónica, recuerdo que me miraba levantando la cabeza porque yo tenía algo que me hacía ver mas alta y ella es pequeña. La miraba mucho, no entendía por qué, no recordaba ese momento, apareció recién fugazmente mientras le escribo. La vi, también, un día cerca de mi casa en un kiosco, saliendo de ahí, en su moto, en esa motito pequeña igual que ella. La vi, con su ex novia en una fiesta y lo único que recuerdo son sus mariposas, no se si era efecto de lo que había fumado o el fernet que tomaba, pero no podía dejar de mirar esas mariposas, disimulaba, porque estaba con su chica y no era muy respetuoso de mi parte hacer eso. La vi, cuando iba caminando cerca de la universidad, recuerdo su boca y los lentes que tenía puestos.
Volvimos a hablar, recordar cosas de las que hablábamos cuando teníamos algún tipo de relación hace tiempo atrás. Me parecía raro, tenerla en mi vida tan de repente y hablar así, apareció en un tiempo difícil para mi, estuvo ahí como pudo y me regalaba sus palabras. Recibí un mensaje cuando una de las personas mas importantes de mi vida se fue y vi su foto en mi celular, me sorprendí, le agradecí, sentí cosas raras dentro mío. Charlabamos por chat, un día pasamos números y esa mañana ella me mandó una canción de Foo Fighters y yo una de The Neighborhood que creo que no escuchó aún porque ese día escucho tango y me dijo que después iba a oírla. La vi, un día, porque las conversaciones se habían hecho mas frecuentes, habíamos dejado de hablar y sentía algo raro, sentía que necesitaba de ella, de sus palabras, que la extrañaba, que quería saber como estaba, le escribí, había borrado mi número y yo me ofendí. Pero después la vi, cerca de mi casa, en una esquina, nos abrazamos fuerte, nos sentamos bien cerquita, me contó de su lugar en el mundo, de ese viaje, de su amiga Lu, de Lauta, de lo que le gusta y lo que no. Yo la escuchaba, le hice oler mi perfume de vainilla y le gustó, estábamos muy cerca y quería un beso, no lo tuve ese día.
Nunca me pasó de tener a alguien en mi vida que haya llegado para curarme las heridas y que me diga todas las cosas que ella si, de esa manera, con tanta fuerza y tantas ganas. Nunca me pasó de que alguien me bese con esas ganas, me abrace tan fuerte, me hable cerquita y me diga que me quede así, tirada en sus piernas, como si nada mas en esa plaza importara más que ese momentito que tuvimos nosotras. Nunca me pasó de tener miedo, de morirme de miedo por besar a alguien, por ver a alguien, por tratar de compartir algo con alguien, nunca me pasó de querer dar todo y echarme para atrás, de tener miedo, de cada vez que me diga que me quiere ver sienta que me derrito por dentro y se me acelera el corazón. Nunca me pasó que alguien con palabras me haga sentir así, que las emociones me broten como si nunca jamás alguien me hubiese hecho llorar. Ella tiene ese no se qué cuando me da la mano que hace que cada parte de mi cuerpo tiemble, que cuando me da un beso sienta ganas de todo, que con un abrazo me tranquilice el alma y sienta que todo va a estar bien si está ella, ahí, conmigo. Me brotan lágrimas al escribirle, porque no es que ya no está, es que ella está acá, la tengo en mi vida, pero soy incapaz de aprovechar cada cosa que me quiere dar, siento que me exige y a mi cuando me exigen siento que es porque no tengo nada para dar, que antes que mi hubieron personas tan buenas en su vida y se cruzó conmigo, la persona mas incompatible con todas sus necesidades. Me acostumbré tanto a querer de a algunas personas de a ratitos, de buscar abrazos en cualquier lado, una mano que me haga cariños en la cara cuando me besa, un brazo al que hacerle cosquillas, unas piernas en donde dormir, unos ojos a los cuáles ver todos los días. Estoy acostumbrada que me quieran poquito y nada, a que me prometan y no cumplan, a que me digan "te voy a cuidar" pero me dejen caer e irme. Estoy acostumbrada a no tener nada, estoy acostumbrada a dar, a no quererme, a no confiar, a llorar a gritos por dentro mío, a lamentarme todo el tiempo, a sonreír con pocas ganas, a tener los ojos tristes. Estoy acostumbrada a palabras lindas que se las lleva el tiempo, a momentos que no perduran, a personas que se van.
Me duele no poder darle todas las cosas que quiere, la relación que necesita, la compañía que se merece, los besos que la desarman, los abrazos que la sostienen y cuidan, los ojos que ve todos los días. Sé que aguanta todo, no sé por qué lo hace, ni siquiera ella entiende por qué hace todo ésto, pero está acá, esperando que yo tome coraje para hacer las cosas como se deben y yo estoy acá, tan metida dentro mío que lo único que me sale hacer es llorar todas las noches y lamentarme. Necesita echos, no palabras y yo, y yo me muero de miedo todos los días, siento una inestabilidad enorme cuándo me pide algo y me duele, sentir que no soy lo suficiente para alguien o no soy la persona correcta, sé que eso lo decide el otro pero no entiendo mi miedo, no entiendo por qué me pongo así, no entiendo por qué me frustro tanto, por qué me cuestiono tanto todo, no entiendo que es lo que duele si ella es todo lo que yo quería, todo lo que yo pedía. No quiero volver a pasar por las cosas que me hicieron pasar antes, tengo miedo de que no le baste lo que le puedo dar, tengo miedo de tantas cosas que ella aunque la siente a decírselas no las va a entender porque no tenemos la misma vida, no tuvimos relaciones ni siquiera parecidas. Yo soy tan diferente y ella es toda así, que me desarma el alma cada vez que me dice algo. Ella es luz, la luz que todos necesitan ella la tiene y me regala un poquito de ella todos los días.
Con todo ésto no busco que ella siga bancandome las cosas, no busco que se quede, no busco que se vaya, no busco que me entienda, no busco que me calme, no busco que me cuide, no busco que me diga cosas buenas y tampoco que me diga cosas malas, no busco gustarle algo o no gustarle nada, no busco lástima, no busco nada. Busco que le sonría, a todas las cosas hermosas que hace sentir, a todo eso que ella dice que sintió tan rápido por primera vez, que le sonría a lo que le escribo porque es lo mejor que puedo hacer para demostrarle que me puede el alma de una manera inexplicable y tiene un poder sobre mis sentimientos que no son normales.
Quiero que sepa que la quiero, como nunca pensé que la iba a querer. Que me arrepiento no haberla aprovechado antes y no aprovecharla ahora por ser como soy, por ser tan cobarde. Que es hermosa, por dentro y por fuera, que me gusta como habla y como me mira, que sos besos son cálidos y para nada suaves, con ganas, con amor y que sus abrazos son el lugar seguro donde quiero estar, que ella es luz, mi luz...
Comentarios
Publicar un comentario