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Mostrando entradas de septiembre, 2016

Septiembre.

Se fue dejándome lastimada, sola y sin sus brazos. Hace ya casi cuatro meses que decidió irse de acá y darme un espacio, dejarme ser, sola, y yo volví, varias veces para buscar su calor, sus gestos, su amor y no lo tuve. Entendí que mi amor a ella la salvó pero a mi me hundió. Desde el día en que le dije que la amaba no pude separarme más de esa sensación de necesidad que me unía a su cuerpo, a su persona. Necesitaba que me abrace, un mensaje, sus llamados, que me rete, que me bese, que me ignore cuando venía a verme, necesitaba que me haga mala para poder sentir que estaba ahí, que todavía no me había muerto, que tenía algo vivo dentro mío. Cuándo mi Nonna dejó este plano del mundo para irse a uno mejor, yo recaí en los brazos de esta persona, de ese ser que tanto me llenaba de luz, de paz y al mismo tiempo me hundía en el peor abismo en el que había estado. Digo recaí y no caí, porque literalmente fue así, toda mi pena y mi pesar se lo dejaba en manos de ella, mis llantos, mis momen...