A lo largo de mi vida pensé que tenía que hacer cosas para complacer a los demás pero no me había dado cuenta que jamás me ocupe de complacerme a mí, cada cosa que hice o deje de hacer fue porque a alguien no le gustaba o le gustaba demasiado, pero nunca porque a mi me motivara algo en el cuerpo, excepto cuando empecé con la fotografía.. Creo que ahí fue donde me di cuenta que era una de las pocas cosas en el mundo que podían mover algo dentro mío, que las cosas que no podía encontrar normalmente las encontraba en una foto de hace diez años atrás cuando iba a Mar del Plata con mis viejos y mi nonna, miento, que diez, hace como quince años más o menos. También me motiva ver vídeos de The Voice por YouTube y pensar que podría llegar a cantar así algún día, grabarme cuando estoy drogada en mi techo con una aplicación de cámara VHS y ser feliz. También aprendí a cocinar, a decir que no, a tomar mis propias decisiones, a limpiar los pisos, a cambiar un foco, a estrujar un trapo, a bañar los perros, a amar, a crecer, a ser considerada, a hablar frente a alguien para dar un parcial o una lección oral, a bostezar con la boca abierta de par en par, a dormir sin tomar Clonazepam. Aprendí lo que es que te falte alguien todos los días, aprendí a extrañar sanamente, aprendí a teñirme el pelo, armar un porro, distinguir drogas buenas de las malas, cuál vino me gusta, cómo preparar bien un fernet, a escribir guiones, a pintar, a hacer remeras batic, a tener imaginación, a emprender cosas nuevas, a crear una página en facebook, a pedir productos por internet, a viajar en avión sola, a no tener miedo, a arriesgarme, a seguir caminando sola cuando me sueltan la mano, a hacer oídos sordos, a preocuparme por mi, a aceptar. También me enseñaron cómo ser buena persona por veintiún años, aprendí a guardar secretos, aprendí a escuchar sin opinar, a reírme cuando me siento mal, a llorar cuando me siento bien, a soltar los malos momentos y quedarme con los buenos, a dejar que se vayan los que no me necesitan en su vida y a darles la bienvenida a los que desean conocerme. También a no juzgar, a comprender, a amoldarme, a ser neutral, a ser selectiva, a tomar decisiones, a crecer, a abrir los ojos, a poner las manos cuando me voy a caer, a saltar de una hamaca, a patinar, a fumar un cigarrillo, a hacer medialunas, a hacer una tarta, a hacer detalles a las personas que me importan, a estar cuando me necesitan y cuando no, a abrazar cuando están felices, a decir te quiero cuando no es necesario, a agradecer, a no tener rencor, a cuidar a quienes quiero, a ignorar a los que no. Cómo cambiar un pañal, lavarme los dientes, hacerme un baño de crema, pintarme las uñas, darle besos a mi mamá, regalarle una sonrisa y un buenos días aunque esté de mal humor, a atender a mi papá cuando me lo pide, a no gritarle a mi hermano, a comer en familia, a reírnos como tal, a contarle mis secretos a rosita, a aclarar mis problemas, a meditar, a hacer una llamada sorpresa, un viaje espontáneo, una salida estructurada, un after de doce horas, una siesta de ocho. Aprendí a ver la vida pasar al lado de las personas que me agradan, que me cuidan, que me quieren, que los cuido y que quiero. A que no todos somos iguales aunque hayamos nacido de un mismo estereotipo, que si lo deseas, lo atraes y lo tenes, a decir la verdad, a mentirle a quienes se lo merecen. Aprendí que todo lo malo tiene un lado bueno y que si estoy acá es porque todavía tengo muchísimas cosas que aprender y hacer conmigo.
Las cosas buenas de las vida me las regalaron personas que el día de hoy me faltan, los que tengo acá me siguen regalando sus momentos, sus conocimientos, sus sonrisas y sus secretos. El otro día le dije a mi amiga "todos somos un mundo" y qué acertada estaba con eso, ella nunca va poder comprender lo que es ser o tener una vida como la mía y yo jamás podría entender lo que es ser ella o vivir así pero no por eso la juzgo. Somos seres humanos que necesitamos equivocarnos, arruinarnos, destruirnos, matarnos por dentro para poder renacer, crecer, florecer, reencarnar, aprender y tener un alma nueva, no tenemos que dejar pasar tanta agua por el río, ni que las olas rompan demasiado en las piedras que están en la costa porque nos puede ir mal. Tenemos que mantener la calma y nuestra mente estimulada con momentos bueno, con momentos sinceros, con momentos felices y dejar de llenarla de tristeza, angustia. Lo escribo porque lo creo, pero no porque lo haga, no puedo hacer conmigo ni la mitad de las cosas que escribí acá más allá de ser una buena aprendiz de las cosas materiales, sensibles, mentales y terrenales, no puedo aprender a hacer conmigo lo que de verdad quiero, a quererme, aceptarme, trabajarme física y mentalmente, a ser feliz, a no llenarme de pensamientos malos y cultivarme con buenos, a esas cosas que uno sabe que tiene que aprender y que el día de mañana va a tener que poner en práctica en su vida cotidiana pero hasta te cuesta levantarte feliz y motivado todos los días, entonces solamente buscas momentos en los que sabes que podes sentirte bien como hoy, por ejemplo hoy me levanté a las seis y media de la mañana, a las siete y media subí a mi techo y vi como se venían las nubes, las montañas, la neblina, el fresco, me fume un porro, me tomé un cortado, vi una película y estoy acostada escribiendo escuchando a Demian Rice.
Todo lo que una vez perturbó mi pobre mente enferma y contamino mi imaginación, ahora se está yendo de a poco con todos los momentos malos que tuve que vivir para solamente acordarme de los buenos y el día de mañana poder mirar a alguien a la cara con total satisfacción de que todo lo que destruyó dentro mío, yo lo volví a levantar sola y que a todo eso que dejó como si nunca hubiese existido me lo guardé en lo más profundo de mi alma y corazón para alguien que sí merezca tenerlo. Las palabras que supe decir o los momentos que me tocaron vivir, son todos capítulos en los que aprendía lo que debía y no debía hacer el día de mañana y hoy es mañana, hoy puedo decir que agradezco a quienes me lastimaron y a quienes me dieron una mano, un abrazo y un beso cuando más lo necesitaba, a esos que supieron quedarse a mi lado y preguntarme cómo me sentía, a los que solamente venían a hacerme compañía y pasar momentos conmigo, a esos que busqué y conté como estaba pero aún así decidieron irse, a los que me engañaron con palabras y pedir perdón a los que engañé, lastime, perjudique, involucré, ignoré y juzgué.
Las cosas buenas de las vida me las regalaron personas que el día de hoy me faltan, los que tengo acá me siguen regalando sus momentos, sus conocimientos, sus sonrisas y sus secretos. El otro día le dije a mi amiga "todos somos un mundo" y qué acertada estaba con eso, ella nunca va poder comprender lo que es ser o tener una vida como la mía y yo jamás podría entender lo que es ser ella o vivir así pero no por eso la juzgo. Somos seres humanos que necesitamos equivocarnos, arruinarnos, destruirnos, matarnos por dentro para poder renacer, crecer, florecer, reencarnar, aprender y tener un alma nueva, no tenemos que dejar pasar tanta agua por el río, ni que las olas rompan demasiado en las piedras que están en la costa porque nos puede ir mal. Tenemos que mantener la calma y nuestra mente estimulada con momentos bueno, con momentos sinceros, con momentos felices y dejar de llenarla de tristeza, angustia. Lo escribo porque lo creo, pero no porque lo haga, no puedo hacer conmigo ni la mitad de las cosas que escribí acá más allá de ser una buena aprendiz de las cosas materiales, sensibles, mentales y terrenales, no puedo aprender a hacer conmigo lo que de verdad quiero, a quererme, aceptarme, trabajarme física y mentalmente, a ser feliz, a no llenarme de pensamientos malos y cultivarme con buenos, a esas cosas que uno sabe que tiene que aprender y que el día de mañana va a tener que poner en práctica en su vida cotidiana pero hasta te cuesta levantarte feliz y motivado todos los días, entonces solamente buscas momentos en los que sabes que podes sentirte bien como hoy, por ejemplo hoy me levanté a las seis y media de la mañana, a las siete y media subí a mi techo y vi como se venían las nubes, las montañas, la neblina, el fresco, me fume un porro, me tomé un cortado, vi una película y estoy acostada escribiendo escuchando a Demian Rice.
Todo lo que una vez perturbó mi pobre mente enferma y contamino mi imaginación, ahora se está yendo de a poco con todos los momentos malos que tuve que vivir para solamente acordarme de los buenos y el día de mañana poder mirar a alguien a la cara con total satisfacción de que todo lo que destruyó dentro mío, yo lo volví a levantar sola y que a todo eso que dejó como si nunca hubiese existido me lo guardé en lo más profundo de mi alma y corazón para alguien que sí merezca tenerlo. Las palabras que supe decir o los momentos que me tocaron vivir, son todos capítulos en los que aprendía lo que debía y no debía hacer el día de mañana y hoy es mañana, hoy puedo decir que agradezco a quienes me lastimaron y a quienes me dieron una mano, un abrazo y un beso cuando más lo necesitaba, a esos que supieron quedarse a mi lado y preguntarme cómo me sentía, a los que solamente venían a hacerme compañía y pasar momentos conmigo, a esos que busqué y conté como estaba pero aún así decidieron irse, a los que me engañaron con palabras y pedir perdón a los que engañé, lastime, perjudique, involucré, ignoré y juzgué.
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